Carga USB (II): Power Banks

En el artículo de este mes volvemos a tratar el tema de la potencia de las conexiones USB. Como ya dijimos, no se trata de “velocidad” o “capacidad de proceso” si no de potencia eléctrica pura y dura. En el artículo anterior, vimos cómo elegir un cargador y cables apropiados para cuando estemos en casa, con la comodidad de un enchufe. En el de este mes, nos moveremos un poco y pasaremos a ver las opciones que tenemos para el camino. Básicamente se trata de dos opciones: los famosos Power Bank, o baterías externas, y los cargadores portátiles que no requieren de conexión a la red eléctrica.

Power Bank

Primero, su forma de funcionamiento es extremadamente básica: se trata de una batería (sí, exactamente igual que la que tiene nuestro teléfono móvil) que tenemos que cargar en casa, y desde la cual podemos transferir energía a nuestros dispositivos. Cuando la batería de nuestro Power Bank se acaba, no podemos seguir usándolo y tenemos que volver a cargarlo.

La capacidad de éstas viene dada en unidades de mAh (miliamperio hora), que como vimos en el artículo anterior, nos indica cuanta corriente puede suministrar y durante cuánto tiempo. Así pues, si tenemos una batería externa de 10.000 mAh y nuestro móvil tiene una batería de 4.000 mAh, la lógica nos diría que podremos cargarlo un mínimo de dos veces.

Sin embargo, el ávido lector de esta sección que posea un Power Bank, se habrá dado cuenta que esto no es así. Que la capacidad real de las baterías es inferior al panfleto que venía cuando lo compramos. ¿Se trata de una estafa de los vendedores chinos? No. Simplemente se trata de una estratagema de Marketing para que los números suenen más rimbombantes.

El truco está en los voltajes: una conexión USB usa 5V como tensión de referencia, mientras que el almacenamiento interno de las baterías de hoy en día se realiza a 3.7V. Así, todos los cálculos de carga se hacen referidos al voltaje interno de la batería, y no al voltaje externo que usaremos. Por lo tanto, tendremos que aplicar un factor de corrección de aproximadamente 0,75. Así pues, nuestra querida batería que clamaba tener 10.000 mAh se nos queda reducida unos míseros 7.500 mAh. Si además le añadimos la eficiencia en el proceso de conversión, se nos verá reducida a menos de 7.000 mAh. Resultado: no podemos cargar nuestro móvil dos veces.

Cargadores solares

La segunda opción que tenemos para poder cargar nuestros dispositivos cuando no estamos cerca de la red eléctrica es, valga la redundancia, un cargador que no necesite la red eléctrica. Y es que hay varias maneras de obtener electricidad sin tener que recurrir a los enchufes. De entre todas las opciones posibles: batería de coche, generador a gasolina, … solo hay una que es realmente portable, y podemos usar en nuestros viajes.

Se trata de los cargadores solares. Se limitan a una serie de paneles solares, que poseen un circuito electrónico que transforma la energía de los paneles a una conexión USB. Como podéis imaginar, aquí no hay ningún coste de ningún tipo, ya que la energía solar es totalmente gratuita. Simplemente abrimos los paneles solares y voila, podemos cargar nuestro móvil.

Sin embargo, tienen problemas que no se pueden obviar:

  • No almacenan energía. Si el clima se vuelve en nuestra contra y las nubes tapan el sol, perdemos nuestra energía, ya que estos dispositivos no suelen tener ninguna batería para almacenarla temporalmente.
  • Velocidad de carga. La energía que se recibe del sol, incluso con unos paneles solares bien orientados en un día de pleno sol, es pequeña. Por tanto, se juega con la variable de tener una superficie grande para capturar más, pero esto no es posible en un cargador portátil. Así pues, la velocidad a la que podremos cargar los dispositivos será bastante limitada a no ser que tengamos suficiente área.

Conclusiones

Como en el artículo anterior, mi recomendación personal es obtener dispositivos de calidad, de marcas que tengan buena tecnología. A veces nos ciegan los números en grande que nos ponen para confundirnos, y sin indagar un poco más, compramos cosas que son muy inferiores a lo que esperábamos. De nada sirve tener una batería externa de 30.000 mAh, si tiene una eficiencia interna del 80%, y que sólo podamos aprovechar 18.000 mAh.

Por último, nunca dejemos de lado la corriente total de las baterías, que ocurre lo mismo que comentábamos con los cargadores de terceras marcas con múltiples salidas USB.

Juan Carlos González

Ingeniero de Telecomunicación de profesión, emigrante por necesidad y geek en mi tiempo libre. Desde 2012 redactor en Un Geek en Múnich, donde intento compartir mis experiencias con todos aquellos a los que les pueda interesar. También desde 2012 colaborador en la revista Todo de Vélez-Málaga, desde donde divulgo noticias de tecnología para el público en general.

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