Interfaces de Video

En el artículo de este mes vamos a tratar un tema que seguramente a más de uno le ha causado algún dolor de cabeza. ¿Quién no se ha encontrado con la situación de no poder conectar un nuevo PC a su antiguo monitor? O quizás esa nueva televisión que viene con un millón de distintos conectores y no sabemos cuál es mejor para nuestro propósito. Aquí esperamos que todo eso quede un poco más claro sobre los interfaces de video.

Historia

En el mundo de los interfaces de video, podemos ver una evolución bastante clara. Así, en los primeros días de la informática, los ordenadores compartían las conexiones de video con el mundo audiovisual. No era raro ver que los primeros ordenadores usaran conexiones analógicas para visualizar el contenido en las televisiones.

Sin embargo, a medida que los ordenadores personales IBM se fueron popularizando, estas conexiones cambiaron. Éstos incluían un monitor propio, así que ya no dependíamos de la televisión para usarlo. En este momento, las conexiones de video informáticas y las del mundo audiovisual, se fueron distanciando.

No fue hasta la llegada del mundo digital, que se volvieron a encontrar. Ahora, es mucho más común ver que tanto ordenadores y sistemas audiovisuales comparten conexiones digitales, como HDMI o DVI.

Conectores Analógicos y Digitales

Como hemos explicado en el punto anterior, los interfaces de video en el mundo del PC han sido tanto analógicos como digitales. Así que empezamos a enumerarlos acorde a cuando fueron desarrollados.

  • VGA. Este es el clásico entre los clásicos. Todo aquel que haya tenido un ordenador durante los años 90 – 2000 seguramente sabe cuál es. Se trata de un conector de 15 pines separado en tres hileras, y es únicamente analógico. Teóricamente soporte resoluciones de algo más de 1080p (FullHD). Sin embargo, en la práctica las interferencias y degradación de la señal debido a su naturaleza analógica, lo impiden.
  • DVI. Para entrar en el nuevo milenio, este nuevo conector fue diseñado. Como la presencia de las señales analógicas era muy amplia en esta época, se pensó como un híbrido. Puede transportar señales tanto analógicas como digitales, y soporta de forma nativa el doble monitor con un cable único. Esto se consigue mediante una serie de pines que van cambiando con cada configuración. La única limitación es que sólo transporta video, y no audio, por lo que no es el candidato apto para los sistemas audiovisuales.
  • HDMI. Algunos años más tarde, la industria audiovisual diseña el conector HDMI, para actualizar al mundo digital las conexiones analógicas existentes. No se adoptó en el mundo informático al comienzo, pero hoy en día casi todos los ordenadores tienen la posibilidad de conectarse mediante HDMI. Posee la ventaja sobre el DVI de poder transmitir audio por el mismo cable, por lo que es una solución única para audio y video. Hay numerosas revisiones del estándar, para actualizarlo a nuevas resoluciones y opciones para el usuario.
  • Display Port. Competidor del anteriormente mencionado HDMI, con prácticamente las mismas características y conector muy parecido, pero no compatible. Desarrollado por la VESA. Sin embargo, la industria no lo ha adoptado tanto como se esperaba en un principio, siendo el conector HDMI el estándar de facto de la industria.

Estos dos últimos, HDMI y Display Port, disponen de versiones de tamaño reducido para dispositivos de pequeño tamaño. Se denominan respectivamente, micro HDMI y mini Display Port.

Adaptadores.

Una vez que tenemos claro qué tipo de conexiones hay en el mercado, vamos a ver qué opciones tenemos para conectar dispositivos que tengan distintos interfaces. Esto es, hay veces que esta conexión es muy simple, y otras en las que no es tan fácil.

Hay que pensar qué dispositivo está generando la información (ordenador) y qué dispositivo la está consumiendo (monitor). Si la conexión se realiza entre interfaces digitales, como HDMI, DVI o DisplayPort, la conexión es prácticamente inmediata. Un adaptador pasivo que simplemente cambie la forma del conector y se encargue de conectar los pines relevantes entre sí. Suelen ser muy baratos y se encuentran en cualquier tienda.

Sin embargo, si queremos conectar interfaces analógicos y digitales, la cosa ya se pone interesante. Si el monitor es analógico (e.g. VGA) y el ordenador es digital (e.g. HDMI), la conexión es relativamente sencilla. Se trata únicamente de convertir la señal de digital a analógico por lo que el adaptador no es muy complejo. El problema comienza en el caso contrario, si el monitor es digital (e.g. HDMI) y el ordenador es analógico (e.g. VGA). Por ejemplo, el caso de tener un PC viejo en casa y tratar de conectarlo a un monitor/TV nuevo. Aquí la conexión se complica ya que tenemos que generar una señal digital desde una analógica degradada. Necesitamos un adaptador especial que además por regla general, usar una fuente de energía externa, y sube por supuesto, de precio.

Juan Carlos González

Ingeniero de Telecomunicación de profesión, emigrante por necesidad y geek en mi tiempo libre. Desde 2012 redactor en Un Geek en Múnich, donde intento compartir mis experiencias con todos aquellos a los que les pueda interesar. También desde 2012 colaborador en la revista Todo de Vélez-Málaga, desde donde divulgo noticias de tecnología para el público en general.

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