Parece que fue hace una eternidad cuando escribíamos sobre la mejor manera de protegerse ante la emergencia sanitaria que se nos venía encima. Han pasado muchas cosas y nuestras vidas han cambiado radicalmente. Es probable que algunos de estos cambios estén aquí para quedarse, así que será mejor acostumbrarnos a ellos. Bajo mi punto de vista, uno de los que tiene más papeletas es el uso de mascarillas cuando vayamos a sitios que sea críticos.

Cualquiera que haya viajado por el continente asiático, lo puede confirmar: el uso de mascarillas en entornos donde hay mucha afluencia de gente es una norma. Ya sea durante el metro en hora punta, o a la hora de coger un avión, en Asia las mascarillas son una norma. Parece ser que Europa está encaminada en la misma dirección.

Mascarilla: ¿sí o no?

Bajo mi humilde punto de vista, es en este aspecto donde hay más confusión. Si habéis seguido las noticias, habréis visto un vaivén de información contradictoria. Un día parecía que la OMS declaraba que las mascarillas no ayudaban, al siguiente salía un nuevo estudio diciendo lo contrario. Y en medio de toda esta confusión, el usuario de a pie, que no sabe si usarla, si no usarla, o si quedarse en casa para el resto de su vida.

Sin embargo, estos últimos días parece que el consenso de usarlas va ganando. En varias regiones de Alemania (entre ellas Baviera) existe la obligación de usar mascarillas u otros elementos de protección (como pañuelos o bufandas) en ciertos lugares, como el transporte público o las tiendas. En España, por ejemplo, se recomienda su uso para salir a la calle.

Si bien es cierto que no hay nada que nos asegure al 100% el hecho de no contagiarnos a nosotros mismos o a los demás, las mascarillas ayudan hasta cierto punto, siempre que se usen de forma correcta. Vamos a ver qué tipos hay, cómo usarlas correctamente y sus ventajas/desventajas.

FFP2/FFP3

Las mascarillas de tipo FFP2 y FFP3 son posiblemente de las más populares. Con todas las noticias que se nos ha bombardeado en las últimas semanas, es prácticamente imposible que no hayáis escuchado estas siglas, al menos, un centenar de veces. El acrónimo vienen del inglés Filtering Facepiece Particles (piezas faciales filtrantes), y vienen a ser eso, elementos que filtran partículas.

Se dividen según la cantidad de filtrado que ofrezcan. Para el uso que estamos buscando (virus), necesitamos que sean del tipo FF2 (92% filtrado) o FFP3 (98% filtrado). Las del tipo FFP1 ofrecen un filtrado más bajo, lo que no impide que las partículas que transportan el virus pasen. Las FFP3 es prácticamente imposible encontrarlas en Amazon, pero FFP2 si que hay en algunos vendedores (enlaces de afiliado):

Hay que indicar, que debido al alto porcentaje de filtrado que tienen, dificultan la respiración del portador. Esto puede llegar a ser bastante agobiante si se lleva durante un largo tiempo. Para ello, algunas disponen de una válvula que nos ayuda a exhalar. Sin embargo, esta válvula permite la salida de micro-partículas que pueden contener el virus, y por tanto pueden infectar a otras personas.

Otra cosa a tener en cuenta es su posible re-utilización. Aquí se dividen en dos grandes grupos, las que están marcadas con las siglas NR (No Reutilizable) y las que están marcadas con la sigla R (Reutilizable). Éstas últimas las podemos volver a usar, si las limpiamos y desinfectamos adecuadamente.

El Instituto Robert-Koch recomienda su uso únicamente en el ámbito sanitario, ya que hay grandes restricciones a la hora de conseguirlas.

Quirúrgicas

Todos aquellos que hayamos visto alguna serie de Hollywood sobre doctores (de las múltiples que hay), estará familiarizado con este tipo de mascarillas. Éstas tienen una única forma de ponerse, y aunque sea de forma simétrica, los colores nos ayudarán a distinguir qué lado va dónde. Han subido de precio de forma exponencial, y muchos gobiernos han puesto medidas para frenar su precio. Vendedores como Amazon (enlaces de afiliado), han limitado algunos productos para los profesionales de la rama sanitaria:

Este tipo solo protegen de dentro hacia fuera. Esto es debido a su diseño de tres capa: exterior (de color), repele los fluidos; central, que hace de barrera; por último, la capa interna (color blanco) , que absorbe las sustancias. La forma correcta de colocarlas es: la parte coloreada, verde o azul, hacia el exterior y la blanca hacia el interior.

Hay varios bulos por Internet circulando acerca de cómo usarlas de forma invertida para otros usos, pero esto puede ser contraproducente. Si ponemos la capa absorbente (blanca) hacia afuera, puede atrapar micro-partículas con el virus.

Hay que usarlas como máximo durante 8 horas. Si notamos que en algún momento se vuelve húmeda o se moja, hay que tirarla y usar una nueva.

Caseras

Debido al desabastecimiento general que hay de mascarillas, desde las autoridades están recomendando que aquellas personas que tengan conocimientos de costura, se las fabriquen con tela.

Aquí hay mucha polémica debido a que no todos los materiales filtra de igual manera. No es lo mismo una tela de lino finita, que una funda de almohada bastante gruesa. Así que la recomendación para el tipo de material es que sea denso, que sea lavable a alta temperatura, transpirable y ajustable. Existe un estudio del Max-Plank Institute acerca de cómo los distintos materiales se comportan.

En el siguiente video, los bomberos de Tortuguitas (Argentina) hacen pruebas a una serie de mascarillas usando un aerosol para simular un estornudo. Es una prueba sencilla que podemos hacer con nuestra mascarilla casera para ver su efectividad:

Al final se trata de un equilibrio entre confort a la hora de respirar con ella, y la capacidad de filtrado que posee. Hay materiales del estudio anterior que son muy buenos, como las bolsas de aspiradora. Sin embargo, a los usuarios que tengan capacidad pulmonar limitada (y por ende más expuestos al virus), les costará mucho respirar.

Para los que se animen, aquí dejo unas instrucciones muy sencillas para el modelo básico (cuadrado):

Aunque también podéis encontrar dentro el enlace a una segunda versión. En ésta, se adapta mucho mejor al rostro y permite poner un elemento desechable de filtrado entre las capas de tela:

Este tipo de mascarillas caseras, se pueden reutilizar sin problemas. Para ello, necesitamos lavarlas en agua caliente (mínimo 60 grados), por lo que deben ser capaces de resistir estas temperaturas. También para más seguridad se pueden planchar a alta temperatura. Lo ideal sería disponer de unas cuantas, para poder ir rotándolas. Así siempre tendremos unas cuantas limpias y desinfectadas.

Si no tenemos las habilidades para hacerlas por nosotros mismos (¡o el tiempo!), se pueden encontrar ya hechas. Aquí hay que tener más cuidado, ya que al ser de fabricación casera, no siguen ningún estándar de fabricación y es difícil comprobar su calidad. Algunas de las que he visto en Amazon (enlaces de afiliado):

Uso Correcto

Hay una verdad que no se puede negar: da igual el tipo de máscara que se use, si no se usa de forma correcta. Es más, puede resultar hasta contraproducente y provocar un riesgo mayor. Es decir, que al final el remedio es peor que la enfermedad. es por eso, que es muy importante cómo usarlas correctamente.

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Antes de colocarla, lavarse bien las manos con jabón.
  2. No tocarla cuando esté puesta.
  3. Si se moja, reemplazarla inmediatamente.
  4. Antes de proceder a quitarla, lavarse las manos con jabón.
  5. No tocar la parte exterior en el momento de quitarla.
  6. Lavarse las manos con jabón nuevamente.
  7. En caso de mascarillas de uns olo uso, tirarla a la basura. Si es reutilizable, limpiar y desinfectar.

Resumen sobre mascarillas

En el diario Zeit.de podéis ver una guía muy práctica de los tipos diferentes mascarillas que hay, y cómo utilizarla correctamente. Se trata de un PDF en alemán, que también he traducido. Sin embargo, estoy a la espera de permiso por parte del periódico para poder publicarlo.

Además tienen un artículo la mar de interesante sobre este tema aquí.

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